El agua o H2O es una combinación de hidrógeno y oxígeno y es la base de los líquidos corporales. Además, el agua es el compuesto químico más importante para la existencia de la vida en nuestro planeta y, por tanto, esencial en la nutrición de plantas y animales de todo tipo.
Asimismo, el cuerpo humano está compuesto por aproximadamente un 70 por ciento de agua (porcentaje que varía según la edad de la persona y el estado de salud en que se encuentre) y sin ella los seres humanos moriríamos en pocos días. En las personas adultas, entre el 60 y el 65 por ciento de su composición corporal está formada por agua, porcentaje que aumenta en personas de menor edad. Un niño, puede alcanzar hasta un 80 por ciento de agua en su constitución corpórea.
Todas las células y funciones orgánicas del ser humano dependen del agua para su correcto funcionamiento. El agua es la base para la saliva y los líquidos que rodean las articulaciones. Además, el agua regula la temperatura corporal, mientras que el frío y el calor son regulados a través de la sudoración. Otra de las funciones del agua es ayudar a aliviar el estreñimiento al movilizar el alimento a través del tracto intestinal, facilitando así la eliminación de los residuos. En todos los seres vivos el agua es de gran importancia ya que su pérdida o ausencia puede ocasionar trastornos de salud muy serios.
Fuentes de agua
El agua está presente en todas las células de tejidos de animales y plantas. Asimismo, el agua está presente en grandes cantidades en todos los alimentos que consumimos. Por ello, no sólo conseguimos agua para nuestro organismo bebiéndola directamente sino que también podemos ingerirla a través de comidas y bebidas. Algunos de los alimentos que consumimos contienen entre un 85-95 por ciento de agua. Otra parte del agua que contiene nuestro organismo se obtiene de los subproductos del metabolismo, aunque la fuente principal es el agua que bebemos directamente, ya sea del grifo o embotellada.Nuestro cuerpo también puede obtener agua a partir del consumo de leche y zumos. Las bebidas alcohólicas y las que contienen cafeína (como el café, el té y las colas) no son una buena elección para consumir agua ya que tienen un efecto diurético (nos hacen orinar y por lo tanto perdemos agua). Entonces, no ingerimos agua sólo cuando la bebemos, sino que también la incorporamos cuando comemos cualquier alimento.
Deshidratación: un problema grave
En todos los seres vivos el agua es de importancia vital ya que su pérdida o ausencia puede ocasionar problemas y/o trastornos muy serios. Si no se consume diariamente la cantidad de agua requerida, se presenta un desequilibrio en los líquidos corporales, lo que puede ocasionar una deshidratación que podría llegar a ser mortal.Se produce la deshidratación cuando el cuerpo no tiene la cantidad de agua y líquidos que necesita para su correcto funcionamiento. Esta deshidratación puede ser causada por la pérdida excesiva de líquidos, por el consumo insuficiente de agua o por una combinación de ambas situaciones. De entre las causas más comunes de deshidratación destacan el vómito y la diarrea.
Los bebes, los niños, los ancianos y las personas con una enfermedad son los grupos de población que están en mayor riesgo de sufrir deshidratación. En el caso de los bebés y los niños, decimos que son más susceptibles a la deshidratación que los adultos debido a su peso corporal pequeño y altas tasas de metabolismo para el agua y los electrolitos.
La deshidratación se puede clasificar en leve, moderada o severa con relación al porcentaje de pérdida de peso corporal. En el caso de la deshidratación severa hay que tener en cuenta que es una situación de urgencia potencialmente mortal y que se debe acudir al médico ante los primeros síntomas.
Recomendaciones saludables
El agua no aporta calorías al organismo excepto en los casos en que esté acompañada de azúcares u otros componentes.Se recomienda tomar de seis a ocho vasos de agua de ocho onzas (240 ml), o la mitad del peso corporal en onzas diariamente. Por ejemplo, si una persona pesa aproximadamente 70 kilos (140 libras), necesitará ingerir 70 onzas (2 litros) de agua, ya que la leche, los zumos o la sopa no pueden sustituirse por la cantidad requerida de agua. Las bebidas con cafeína y alcohólicas (debido a su efecto diurético) no son, en ningún caso, sustitutos apropiados del agua propiamente dicha.
Es recomendable consumir mucho líquido todos los días y en especial cuando el clima es cálido o se está realizando ejercicio físico. Para conseguir ingerir diariamente la cantidad de agua necesaria para nuestro cuerpo se recomienda tener siempre a mano una botella con agua y beberla a intervalos regulares.
Es importante vigilar cuidadosamente a alguien que esté enfermo, especialmente un bebé, un niño o una persona de edad avanzada y, en caso de sospechar de un proceso de deshidratación, se debe buscar asistencia médica antes de que la persona desarrolle una deshidratación moderada o severa. Asimismo, se debe iniciar el reemplazo de líquidos tan pronto como comience a presentarse el vómito y la diarrea y NO esperar a que aparezcan los signos de deshidratación.
En el caso concreto de las personas enfermas, siempre se debe animar a la persona a consumir líquidos y no olvidar que las necesidades de líquidos son mayores cuando la persona tiene fiebre, vómitos o diarrea. Los signos más fáciles de vigilar son el gasto urinario, es decir, la cantidad de orina que desecha (debe haber pañales húmedos o idas al baño frecuentes), saliva en la boca y lágrimas al llorar.
Agua apta para el consumo
El 90 por ciento del agua presente en el planeta no es apta para el consumo humano en su estado natural. Esto es debido a la presencia de sales y minerales como, por ejemplo, en los casos del agua del mar y de los hielos polares. Sólo el otro 10 por ciento constituido por el agua presente en nieves, lagos y ríos es apta para un consumo casi directo.La nieve es considerada como la forma más pura en la que el agua se puede presentar, seguida de la lluvia. Se considera que la nieve es la forma más pura por el hecho de que la lluvia, es decir, el agua en forma líquida, arrastra las impurezas que pueda haber en la atmósfera al caer en forma de lluvia a la tierra. En cambio esta situación no se produce en el caso de la nieve, ya que el agua se encuentra en forma sólida y recorre menos distancia hasta alcanzar el suelo de montañas o zonas de altura.
Por esta última razón, el agua de deshielos de montañas nevadas es considerada libre de impurezas orgánicas, aunque al recorrer lechos de ríos suele arrastrar consigo sales o minerales. Este tipo de agua es conocida como agua mineral, o agua con minerales, dada su pureza y aporte de sales para el consumo.
En los casos de zonas alejadas de ciudades pobladas, este tipo de agua es utilizada para ser embotellada por considerarse pura y potable. Esto no ocurre en las zonas pobladas donde el agua de ríos y lagos puede encontrarse afectada por contaminantes químicos industriales, los que la hacen no apta o muy poco recomendable para el consumo humano.
Un problema típico que presenta el agua, en zonas donde podría creerse apta para consumo humano, es su dureza. La dureza en el agua viene dada principalmente por la presencia de calcio y magnesio como minerales más duros, aunque se podría extender a una lista de muchos más. Aproximadamente el 75 por ciento de las reservas de agua consideradas potables, cuentan con durezas no recomendables, que para ser combatidas son tratadas con sistemas de filtración de diversos tipos y características, y así potabilizarla.
Químicamente el agua es un compuesto relativamente estable y es disociable en hidrogeno y oxígeno (los átomos que la componen) sólo al extremo de alcanzar los 2000ºC bajo una atmósfera de presión. El agua es uno de los compuestos químicos más usados como neutralizante o diluyente en soluciones.
De aquí, dada su propiedad diluyente, además de la necesidad que el organismo presenta de ésta, el agua es utilizada para rebajar o diluir las bebidas destiladas y/o las fermentadas, así como para elaborar cualquier tipo de bebidas que el ser humano ingiera.
Calidad del agua en verano
El calor del verano hace que muchas veces sintamos la necesidad urgente de beber agua descuidando la salubridad de su procedencia.Durante el verano, las consultas de gastroenteritis se multiplican, principalmente por la ingestión de agua no potable, por ejemplo de fuentes naturales.
Cuando en verano el calor aprieta, la necesidad de reponer líquidos es a veces urgente y la imperativa sed nos lleva a beber de lugares en los que normalmente no lo haríamos. Sin embargo, consumir el agua de pozos, fuentes naturales o públicas en los lugares de veraneo es una de las principales causas del aumento de los casos de gastroenteritis durante el verano, según afirma la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).
Algunos de los síntomas de haber consumido agua no potable son "dolores abdominales, náuseas, diarrea y, en ocasiones, fiebre y dolor de cabeza". Aunque el paciente habitualmente no es ingresado al hospital, sí hay casos en los que es necesario pues "la sintomatología es muy aguda".
La causa de la gastroenteritis es una infección que puede ir acompañada de una inflamación de la mucosa del estómago y el intestino que se produce, principalmente, por la rápida multiplicación de microorganismos que se han ingerido al consumir bebidas, alimentos o medicamentos en mal estado o contaminados, algunas veces hasta por heces fecales.
El agua es un importante transmisor de enfermedades infecciosas, por lo que es recomendable beber sólo agua que ofrezca suficientes garantías o agua embotellada que deberá ser abierta en tu presencia.

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