(Foto: Internet)
Si sueles “postergar” tu despertador varias veces en lugar de simplemente apagarla y levantarte de la cama, debes dejar de hacerlo. Así lo advierten los especialistas en medicina del sueño, quienes señalan que esta acción “no sólo puede ser un signo de un sueño inadecuado o de mala calidad, sino que puede hacer que tu funcionamiento durante el día sea aún más difícil”.
“Puedes estar sufriendo lo que se conoce como jet lag social. Duermes mucho más tiempo los fines de semana, pero entre semana, debido a la presión del trabajo o la familia, no puedes hacerlo. Pausar la alarma del despertador es un esfuerzo infructuoso de obtener un poco más de sueño.
Esto ocurre porque al sonar la alarma del despertador estás interrumpiendo tu actual etapa de sueño. Por desgracia, en muchos sentidos, el sueño fragmentado es peor que no dormir.
Por ejemplo, si estás en la fase del sueño REM y se interrumpe con la alarma del despertador, esto puede conducir a una incapacidad para procesar y conciliar los recuerdos emocionalmente cargados de la jornada anterior. Además, el sueño fragmentado puede resultar en cambios de humor, problemas cognitivos, y la dificultad para prestar atención.
Pero, ¿qué podemos hacer para evitar esto?. En primer lugar debemos darnos cuenta que en muchos casos nuestro cuerpo nos está diciendo que no estamos durmiendo lo suficiente.
Lo mejor es tratar de acostarse por lo menos media hora antes de lo habitual, poner la alarma a la hora exacta que nos levantaremos y apagar todos los dispositivos que emiten luz azul al menos una hora antes de acostarse. Esto último porque la luz azul retrasa la producción de melatonina. Te preguntarás ¿para qué sirve? bueno, pues es una hormona que se encuentra en forma natural en nuestro cuerpo, su papel principal es regular los ciclos de día y de noche o los ciclos de sueño-vigilia. La oscuridad hace que el cuerpo produzca más melatonina, lo que le da la señal al cuerpo para que se prepare para dormir, pero la luz disminuye su producción, lo que le da la señal al cuerpo para que se prepare para estar despierto más tiempo. El problema entonces es que tu organismo producirá “cantidades importantes de hormona del sueño en tu torrente sanguíneo al despertar”.
Otras alternativas, pueden ser poner la alarma en un lugar lejano que te obligue a pararte de la cama para apagarla.
Pero en definitiva “la conclusión es que si crónicamente tienes la necesidad de postergar la alarma de despertador, algo probablemente está mal. Puedes estar fuera de sincronía con tu reloj biológico y posiblemente sufrir un trastorno del sueño sin que te des cuenta.
Pausar la alarma es un pobre sustituto de un sueño sano.

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