(Foto: Internet)
El consumo de aguas inadecuadas puede provocar diarreas y acidosis en los bebés.
Algunas leches preparadas en polvo para la lactancia se mezclan con agua, pero utilizar agua del grifo o embotellada con un contenido mineral excesivo pueden perjudicar su calidad e, incluso, ser nocivo para el aparato digestivo del bebé, según estudios científicos.
