(Foto: Internet)
La mayoría de nosotros lavamos nuestro calzado en lavadora, pero el centrifugado y los detergentes pueden dañar los sistemas de protección y amortiguación. Puede no pasar nada, pero no es recomendable.
¿Cómo limpiarlos?
- Si no están muy sucios:
Con una franela húmeda o una esponja con agua limpiar todo el exterior y dejarlas secar en un lugar con sombra que este ventilado.
- Si están muy sucios por correr en arcilla, lodo, con lluvia, etc.
Se recomienda no dejar secar la suciedad, regresando a casa déjalos remojar para ablandar la mugre y poder limpiarlos.
¿Cómo lavar?
- Retira la plantilla y lávala por separado, de esta forma se ventilará mejor la parte interior.
- Lava las agujetas por separado y si están muy desgastadas cámbialas.
- La mugre acumulada en el exterior límpiala con un cepillo, agua caliente y bastante jabón antigrasa.
- Para secar llena todo el interior con papel periódico para que absorba la humedad y déjalos secando unas 12 horas.
- No se deben secar a altas temperaturas o sometidas a un calor directo, esto puede afectar la forma y su sistema de amortiguación. Busca un lugar con sombra pero bien ventilado.
Recomendaciones
- Después de utilizarlos déjalos en un lugar ventilado y retira la suciedad exterior con una franela designada para esta tarea.
- Manténlos siempre secos
- Lo ideal seria llevar un registro de los Kilómetros recorridos pero seamos realistas, cuántos realmente lo haremos, entonces procura detectar si te provocan alguna molestia al usarlos.
¿Cuándo cambiarlos?
Se recomienda cambiarlos después de 800 km, pero pueden llegar a durar hasta los 1.200 km dependiendo tu estilo para correr, peso corporal y la superficie sobre la que acostumbres entrenar o correr.
Una persona más pesada desgastará más rápido el calzado que un corredor más ligero, también si se tiene una pronación o supinación, es decir, si al caminar o correr tu pie se inclina hacia dentro o hacia fuera y no se controla con una plantilla.
Señales que nos avisan cuándo realizar el cambio
- Cuando el rendimiento empeora en el entrenamiento y la rutina es del mismo volumen e intensidad que anteriores.
- Se cansan más rápido las piernas
- Al sentir que la amortiguación va reduciendo
- Los dibujos (de la suela) se han desgastado
- Producen ampollas, dolores de rodillas, tobillos y otras articulaciones que no se tenían anteriormente.
- En distancias largas te causan uñas negras

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